Es muy normal que durante un tratamiento de reproducción asistida surjan preguntas, dudas e incluso a veces  inseguridades,  pero algunas de las más habituales aparecen cuando congelamos embriones: ¿Cuánto duran mis embriones congelados?, ¿Cuándo “caducan”?, ¿Cuánto tiempo pueden estar congelados sin afectar a su calidad?

En los ciclos de fecundación in vitro cada vez es más frecuente congelar embriones supernumerarios, bien para evitar la gestación múltiple al disminuir el número de embriones transferidos en fresco o bien para aumentar las probabilidades de gestación en un mismo ciclo, si fuera necesario. De esta manera, estos embriones ‘excedentes’ se pueden conservar para ser utilizados a posteriori, sin necesidad de pasar nuevamente por el proceso de estimulación ovárica.

Orígenes de la vitrificación:

La idea de vitrificar embriones se describió por primera vez en 1860 pero no fue hasta 1985 cuando se detalló como una alternativa potencial a la congelación lenta, procedimiento que se había estado empleando sistemáticamente hasta hace relativamente poco.  La técnica actual de vitrificación consiste en exponer al embrión a un volumen reducido de crioprotectores a elevadas concentraciones, seguido de la congelación ultra-rápida en nitrógeno líquido.

De esta manera se consigue deshidratar al embrión de forma que al congelarse, el agua de su interior no tenga tiempo de formar cristales y lesionar las células, incrementando así su supervivencia.

Hoy en día la vitrificación se ha convertido en el método estándar para la criopreservación de ovocitos y, aplicada a embriones, ha aumentado significativamente sus tasas de supervivencia con respecto a la congelación lenta, de modo que se ha convertido en una práctica habitual en los laboratorios de reproducción asistida ya que son muchas las ventajas que aporta:

  • Permite reducir, en gran medida, los embarazos múltiples
  • Se pueden obtener varios embarazos a partir de un mismo ciclo
  • Se puede aplazar el momento de la transferencia en caso de que la salud de la paciente se vea comprometida, por ejemplo en casos de hiperestimulación ovárica
  • Permite realizar diagnóstico genético preimplantacional en estado de blastocisto y esperar a los resultados sin comprometer la viabilidad del embrión

Así, el proceso de vitrificación ha aumentado exponencialmente el número de embriones viables con respecto a los transferidos en fresco y ha aumentado las tasas acumuladas de gestación de forma considerable. Sin embargo, este proceso no deja de ser un punto que suscite incertidumbre entre nuestras pacientes.

Dudas que genera la vitrificación:

Lo más común es que surjan dudas acerca del proceso de vitrificación de embriones y su posterior desvitrificación. Incluso para los profesionales sigue siendo sorprendente el hecho de que se pueda parar por completo el desarrollo embrionario y retomarlo días, meses o incluso años después sin que se haya visto disminuida su viabilidad.

Entendemos, por tanto, que para nuestros pacientes este proceso genere incertidumbre. Por ello, es importante saber que:

  • La calidad de los embriones no se ve modificada por el proceso de vitrificación: un embrión que se vitrifica, mantiene exactamente la misma calidad que tenía en fresco.
  • El tiempo que los embriones pasen vitrificados no afecta a su viabilidad: una vez vitrificados, el metabolismo celular se detiene y permanece latente, lo cual no afectará a su posterior desarrollo, una vez desvitrificado.
  • Los embriones NO CADUCAN: no se deterioran y no pierden calidad conforme pasa el tiempo, una vez hayan sido vitrificados, sino que esperan pacientemente el momento de ser utilizados de nuevo.

Los últimos estudios demuestran que las tasas de implantación y los resultados clínicos con embriones vitrificados son comparables a los conseguidos con embriones frescos. De modo que, aunque la vitrificación no sea el objetivo de un ciclo de fecundación in vitro, no hay que tener miedo ni verlo como algo negativo, sino todo lo contrario. Podemos estar seguros de que nuestros embriones vitrificados no van a ver comprometida su calidad ni su viabilidad.

Victoria García Aroz
Embrióloga Amnios In Vitro Project