Productos naturales, complementos alimenticios y otros productos alternativos

Las visitas a foros de internet, lectura de blogs de otras pacientes o el contacto semidirecto a través de las redes sociales con otras personas que tienen el mismo problema que nosotros hace que veamos la realidad de nuestra propia infertilidad y su más que posible solución a través del empirismo y experiencia de otras pacientes que del propio profesional que nos está tratando. Hace también que, en muchas ocasiones, tratemos de intentar convencer a nuestro especialista de las bondades del tratamiento alternativo que tan bien le ha ido a nuestra vecina, familiar o amiga que ha conseguido embarazarse después de años intentándolo.

Es muy común que pacientes con una misma sintomatología se aconsejen remedios rápidos y milagrosos a base de productos de origen natural o no, como suplementos de maca andina, aceite de onagra, bebidas isotónicas, complejos vitamínicos y un largo etcétera, que podemos encontrar navegando tan solo diez minutos por internet.

Por un lado, es conveniente señalar que “natural” no es sinónimo de inocuo o no perjudicial, como se tiende a creer comúnmente ya que los venenos más potentes se encuentran precisamente en la naturaleza; en plantas, hongos y animales.

Por otro lado, cada vez hay más ofertas de complejos creados por laboratorios para ayudar a la concepción. Que no estén catalogados como medicamentos no significa que no puedan causarnos un daño potencial por una mala o inapropiada administración y, desde luego, no existe evidencia científica de que produzcan ningún efecto positivo sobre el organismo. Es por ello por lo que la Seguridad Social  en nuestro país no lo cubre dentro de sus prestaciones y se encuentran catalogados simplemente como “complementos alimenticios”.

Sin embargo, un efecto positivo sí está comprobado que producen, y es el descenso del estrés provocado por la propia infertilidad y los tratamientos de reproducción asistida, al tener la paciente la sensación de que está haciendo algo de forma activa para solucionar su problema.

No obstante, antes de tomar la decisión de acceder a cualquiera de estos complejos vitamínicos, complementos alimenticios o remedios naturales, hay que recordar siempre la máxima aplicada en el campo de la Medicina y cualquier Ciencia de la Salud: primum non nocere”, expresión latina que se puede traducir al castellano como “lo primero es no hacer daño, es decir, no consumir nada que no tengamos la certeza que no va a perjudicarnos. Y en el caso de que a pesar de todo queramos explorar estas vías, hacerlo siempre bajo consejo y supervisión médica.

Sepamos también que todas las personas somos únicas, tenemos unos problemas concretos y respondemos de distintas formas a los diferentes estímulos por lo que hay que entender que aquello que le haya podido ir bien a otra persona, ya sea por azar, por efecto placebo o porque realmente haya funcionado el efecto anunciado en la etiqueta del envase, no tiene por qué significar que en nuestro organismo vaya a surtir el mismo efecto.

Dicho todo esto, podríamos acabar diciendo que los remedios que nos venden como naturales y alternativos no deberían causarnos ningún mal pero tampoco se ha demostrado que sirvan para algo. Y siempre hay que hacer caso de las recomendaciones del especialista a la hora de tomar cualquier tipo de suplemento.

 

Paco Guijarro Ponce
Responsable de Laboratorio Amnios In Vitro Project

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